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El Quesos y Lácteos de la Serna no pudo comenzar peor el año, con una contundente derrota frente al Basket La
Cisterniga de Valladolid. Los morados hicieron un partido desastroso en todas las facetas del juego, sobre todo en
defensa. Sin embargo, los visitantes se mostraron como un conjunto serio, con un gran acierto en el tiro a canasta y
con mayor ambición que los palentinos.
Los “parones” en la competición suelen deparar sorpresas y, para los locales, las Navidades no han traído buenas
noticias precisamente. El capitán, Carlos Castro, marcha a trabajar a Segovia y Juampa se va a León, también por
motivos laborales. La baja del primero es segura, mientras que el pívot palentino no se sabe si podrá, al menos,
ayudar a los morados los fines de semana.
A parte de todo esto, el partido comenzó con intercambio de canastas pero, poco a poco, se veía a los pucelanos
mejor asentados sobre la cancha. Un parcial de 0-11 al final del primer cuarto daba las primeras ventajas a los
visitantes, 15-21. Las diferencias todavía no eran definitivas pero llegó el segundo cuarto, que resultó determinante
para el encuentro. El parcial de este período fue 13-28, lo que permitió llegar al descanso a los visitantes con 21
puntos de renta (28-49). Los palentinos entraron en una pájara monumental que aprovecharon perfectamente los
vallisoletanos para romper el marcador.
Los morados no hacían casi nada bien: malos porcentajes de tiro, una defensa muy blanda y una falta de
concentración tremenda sobre la pista; mientras tanto, los rivales atacaban con sencillez y mucha efectividad,
dominaban los rebotes en ambos tableros y no perdían la serenidad en ningún momento. Con este panorama, el
triunfo visitante fue claro y rotundo, ante un Quesos y Lácteos de la Serna que mejoró tras el descanso pero no fue
suficiente.
En resumen, mal comienzo de los morados que estuvieron fuera del partido en todo momento, a pesar de haber
entrenado bastante bien en las últimas fechas. Esperamos que esta derrota sirva de motivación para posteriores
encuentros y asumir la realidad del equipo y su futuro; sólo cabe apretar los dientes y aumentar la intensidad si no
se quieren pasar apuros al final de la liga.
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